Cuando las arañas tejen juntas, pueden atar a un león.

Por experiencia propia las primeras ultras que uno hace, ya sean ultra trails, Backyard Ultra o cualquier modalidad de carrera que supere los míticos 42 km y 195 metros, las afronta solo. Un día se te mete en la cabeza que quieres superar la distancia del maratón y como mucho te pones en manos de un entrenador que te ayude con la preparación de los meses previos a la prueba.

El día de la prueba, te armas de valor, te repites todo el refranero español que habla sobre los atributos masculinos y su vinculación a valores como el arrojo y la valentía y te lías a correr con la única ayuda de tus piernas, tu cabeza y tu corazón. Yo ya he corrido algunas ultras, no demasiado largas y ese ha sido mi modus operandi siempre.

Es cierto que hacer la carrera tu solo sin ningún tipo de ayuda, aporta al hecho de acabarla un ingrediente de orgullo que le da a uno mismo un valor añadido y pensamos que hemos conseguido una auténtica proeza. Efectivamente es así y todo el que haya sido capaz de hacerlo de esta manera estará de acuerdo conmigo. Disputar una carrera en esas condiciones te obliga a estar centrado y concentrado en muchos factores durante muchas horas. El ritmo, la alimentación, la reposición de líquidos, tus propias sensaciones, vigilar si te duele algo más de la cuenta, saber distinguir si es un dolor por fatiga o por alguna otra razón.

Mi primer ultra, el TP60 de Madrid, conseguí acabarlo casi diez minutos antes de mi mejor previsión y, sin embargo, lo más positivo no fue eso, sino el hecho de descubrir una cualidad que pensaba que estaba vetada para mí: la capacidad de concentración. Todavía recuerdo en el colegio cómo me despistaba con el vuelo de una mosca o el esfuerzo que me supone muchas veces en el trabajo diario estar con una sola cosa durante mucho tiempo.

En la carrera, el “reloj” se detuvo y mi mente se olvido por completo del concepto tiempo, no tenía cabida en mi mente que solo estaba centrada en los mensajes que mi cuerpo le iba enviando y cómo hacer para ir resolviendo los problemas que mis músculos y articulaciones iban planteando. Aquella sensación fue brutal a la vez que sorprendente para mi.

A pesar de ello, hay algo que me lleva dando vueltas a la cabeza desde hace un tiempo y es la posibilidad de contar con un equipo de apoyo para una carrera de este tipo. Está claro que para un profesional es imprescindible tener su propio equipo que tenga todo preparado en las diferentes estaciones para que el corredor solo tenga que preocuparse de decir lo que quiere y correr, ya que esa puede ser la diferencia entre ganar o quedarse fuera del podio.

Sin embargo, para un popular como el que suscribe, resulta complicado “liar” a alguien para que te esté siguiendo por las montañas o que esté 10 ó 20 horas seguidas en un mismo punto en el caso de una Backyard Ultra, sin poder descansar ni dormir prácticamente, únicamente pendiente de lo que quiera un loco que cada 50 minutos aproximadamente viene a darte órdenes.

Tengo la inmensa suerte de contar con un amigo que quiere ayudarme para mi próxima locura, el GTP (104 km) así que me he decidido a darle algunos consejos sobre todo teniendo en cuenta que no sabe completamente nada de lo que es una carrera de este tipo, que no es corredor y ni siquiera se le pasa por la cabeza, y que probablemente no haya visto ni un solo video de ese tipo de carreras y no sepa lo que es un gel, una pastilla de sales, un recovery o un masajeador, pero que sin duda sabe mucho sobre mi.

Los dos confiamos el uno en el otro y hemos pasado situaciones en la vida probablemente más complicadas que esta, que al fin y al cabo acometemos por puro placer, lo cual es lo más importante. Y como siempre es mejor ir probando, el primer ensayo lo vamos a realizar en la Backyard Ultra Los Molinos Ruta de la Piedra.

Dicho esto, aquí vienen los consejos para todo aquel que vaya a acompañar por primera vez:

Conoce las reglas de la carrera. En las Backyard Ultra solamente pueden ayudarte en la zona de salida y llegada donde cada corredor tiene su localización con todo lo que pueda necesitar, mesa, silla, esterilla, saco de dormir, almohada, ropa de cambio, comida y bebida, pistola de masaje, etc…Los corredores únicamente pueden recibir ayuda en estas zonas. En ningún caso pueden recibir ayuda fuera de estas zonas ya que el corredor podría ser descalificado.

Descansa y cuídate. Para el corredor va a suponer un gran esfuerzo, pero el ayudante también va a pasar muchas horas sin dormir, incómodo, con nervios y tensión. Coge ropa cómoda y comida suficiente para afrontar las largas horas. No vas a servir de ayuda si estas cansado, hambriento, mojado o enfadado.

Tus principales funciones son de dos tipos: físicas y emocionales

Físicas: Esto varía mucho de un corredor a otro. Algunos corredores llevan perfectamente planificado lo que van a querer comer en cada vuelta, así que el ayudante deberá tener preparado todo de antemano para no perder tiempo en preparar las cosas y usar todo el tiempo sobrante para descansar.

Otros, como es mi caso, somos más de tratar de escuchar al cuerpo e ir viendo en cada momento qué nos apetece. Podemos pedir desde un plátano, un trozo de sandía, un sándwich, un poco de pasta, un donete, una magdalena, o un Cola-cao bien fresquito, así que lo importante es tenerlo todo bien organizado para atender las necesidades del corredor.

Lo mismo pasa con la ropa y el material. Es importante tenerlo todo localizado por si el corredor quiere cambiarse de ropa que no pierda tiempo en buscarlo. Ten el frontal cargado, vaselina, crema solar, hielo, todo lo que vaya a necesitar el corredor.

Emocionales: No se trata de “comer la oreja” con frases grandilocuentes, sino más bien de saber leer lo que necesita el corredor en cada momento. Habrá momentos que un chascarrillo ´gracioso cambiará el humor del corredor y le hará olvidar los malos momentos y en otros momentos que el silencio será la mejor opción. Pregunta, interésate, pero no agobies. Habrá también momentos duros en lo que la principal “obligación” del ayudante será alentar y recordar al corredor la verdadera razón por la que está haciendo esa locura, quiero decir, carrera.

No te tomes nada por el lado personal. Cuando llevas muchas horas corriendo el carácter te puede cambiar y volverte un auténtico cascarrabias. No hagas mucho caso a esos cambios de humor, son normales y por lo general no tienen una razón concreta, simplemente eres la persona más cercana en ese momento y ya sabéis que algunas veces la confianza da asco.

Os dejo un divertido video de nuestra admirada @courtneydaulwalter en el que explica lo que se siente siendo ella por una vez la que ayuda en lugar de la corredora para que podáis ver desde dentro lo que tiene que hacer un buen ayudante.

Crewing the Crew

Por último, no olvides que eres parte de un equipo, el corredor es el que va a poner sus músculos, sus pulmones, su capacidad de sufrimiento y su cabezonería al límite, pero sin tu ayuda el corredor no podría llegar tan lejos, por tanto, sois los dos los que llegáis juntos a la meta o los que aguantáis una vuelta más en el caso de una Backyard Ultra. Siéntete orgulloso de tu trabajo, disfruta cada minuto y mantén una actitud positiva, estás haciendo algo que no mucha gente sabe, puede o quiere hacer, y sobre todo recuerda que cuando las arañas tejen juntas, pueden atar al león.

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