La primera edición de la Backyard Ultra La Parra nos dejó unas sensaciones muy especiales. Las conversaciones con la gente del pueblo, los comentarios en las redes, las felicitaciones por lo conseguido y, sobre todo, las miradas de satisfacción y de agradecimiento de todos y cada uno de los participantes en la carrera, sembraron una semilla en nosotros que bien regada con nuestras inquietudes y, con las ganas de hacer cosas nuevas, hicieron germinar la idea de llevar la prueba a nuestra ciudad. Allí nació la Backyard Ultra Los Molinos. Ruta de la piedra

Primera edición Backyard Ultra Los Molinos Ruta de la Piedra

El hecho de que Madrid no contará con ninguna prueba de este tipo actuó en nosotros como acicate para poner en marcha la primera Backyard Ultra de la Comunidad de Madrid. Lo primero fue encontrar una localización adecuada, no solo por el entorno, sino también por el grado de colaboración de las autoridades.

Después de recorrer algunas localidades y de irnos de las mismas con un: “Muchas gracias, pero no”, llegamos hasta el pueblo de Los Molinos, un precioso pueblo de la Sierra Madrileña situado a los pies de la Peñota. Allí el alcalde nos recibió e inmediatamente se contagió de nuestro entusiasmo (¡ya conocéis todos a Fernando!).

Había que definir una fecha, crear la imagen de la carrera, crear los perfiles en las redes para subir toda la información de la misma, hablar con los posibles patrocinadores y organizar toda la infraestructura necesaria para poder celebrar una carrera de este tipo. La fecha fijada finalmente fue el 24 de junio y nosotros, que venimos de la ultra distancia, teníamos que organizar todo al esprint. Una locura de trabajo apretado en apenas dos meses.

Una semana antes de la fecha de la carrera una tremenda ola de calor irrumpió en la península y en algún momento temimos por la celebración porque con esas temperaturas era una osadía celebrar una carrera de resistencia. Sin embargo, la ola de calor pasó y dio paso a una semana con unas temperaturas bajas que ofrecían el mejor escenario para los corredores, con temperaturas máximas de 22 grados.

Durante la tarde del viernes los corredores fueron llegando a las instalaciones del Colegio Divino Maestro y montando sus infraestructuras para afrontar con las mejores garantías el mayor número de horas posible.

A las 22:00 con la noche cayendo ya sobre el pueblo de Los Molinos los 27 valientes que finalmente decidieron afrontar el reto tomaron la salida. El equipo de www.vueltasalacabeza.es estuvo al completo en la carrera, uno como parte visible organizadora y otro, el que escribe esta crónica, a modo de “jefe infiltrado” entre los corredores para tener una visión completa de la carrera, como organizador y como corredor, que nos ayudara a ver de primera mano los inconvenientes y los posibles fallos, que también los hubo.

La primera vuelta de toma de contacto con el circuito tuvo algunos momentos de confusión en el recorrido porque había algunas señalizaciones que no se veían correctamente y de hecho hicieron a algunos corredores, incluido a mí mismo, recorrer algunos metros de más, lo que obligó a la organización a correr la segunda vuelta con todos para verificar el recorrido oficial y asegurarnos de que todos lo teníamos claro. A la tercera vuelta estaba ya perfectamente grabado en nuestras cabezas.

La noche era perfecta para correr, los frontales iluminaban el camino creando haces de luz que se entrelazaban entre sí al mismo tiempo que las conversaciones entre los participantes. La camaradería y el compañerismo se acentuaban durante la noche cerrada en momentos que para muchos fueron mágicos, toda una experiencia que estamos seguros muchos recordarán de una manera muy especial.

A mitad de la noche tuvimos los primeros abandonos que desgraciadamente no tuvieron la oportunidad de presenciar el momento que, en mi humilde opinión, fue el más espectacular de toda la carrera.

Las primeras luces del sábado empezaban a asomar por el horizonte para dar paso a unos increíbles tonos rojizos que tiñeron el cielo de la sierra de Madrid. Yo tuve la suerte de presenciar el espléndido espectáculo en la parte final de la vía pecuaria con el perfil de la Maliciosa y de la bola del mundo recortando el cielo rojo salpicado de nubes que daban la impresión de estar contemplando una pintura impresionista.

Amaneciendo en la Sierra Madrileña

Aunque esa parte siempre la hacía corriendo, no tuve más remedio que pararme a caminar para poder disfrutar durante más tiempo de esa maravilla que nos regalaba la naturaleza. Solo por el hecho de poder disfrutar de aquellas vistas ya habían merecido la pena todos los esfuerzos.

Las horas iban pasando y los kilómetros se iban acumulando en las piernas de los participantes y entre la vuelta 8 y la 12 tuvimos un gran número de bajas. A primera hora de la mañana llegó el avituallamiento más esperado, el hornazo de la panadería Antón que hizo las delicias de los corredores que todavía quedaban en carrera.

En la vuelta 13 se retiró la ganadora femenina, Cristina Sánchez que se alzaba con una victoria agridulce ya que únicamente unos problemas estomacales consiguieron sacarla de la carrera a pesar de mantener las fuerzas y las ganas intactas.

Cristina Sánchez ganadora

Tocaba afrontar un largo día y las fuerzas del que suscribe empezaban a escasear. Mi primer objetivo era el de superar las 10 vueltas de la Backyard de La Parra. Una vez conseguido ese objetivo quise alcanzar los 80 kilómetros, la distancia más larga que nunca había conseguido. Para ello tenía que llegar a las 12 vueltas. Cuando terminé la vuelta 12 pensé en hacer una vuelta más ya que el número siguiente coincidía con el número favorito de mis hijos, por aquello de la rima fácil. Al acabar la vuelta 13 me vi con fuerza y pensé: “Dos vueltas más y superaré los 100 km”. Nunca jamás había pensado que pudiera hacerlo y de hecho cuando alguien me hablaba de eso, me parecía un imposible además de una inconsciencia. Me equivocaba.

El comienzo de las dos siguientes vueltas fueron un auténtico suplicio, y tardaba un buen rato en volver a poner a tono los músculos para afrontar el circuito completo, sin embargo, una vez que el mecanismo cogía cierta temperatura, era capaz de conseguir un ritmo constante que me llevó a hacer prácticamente todas las vueltas en 46 minutos, a excepción de la última que aproveché para compartirla con otro corredor que tenía el mismo plan que yo. Aunque fue la vuelta más lenta, también fue la más entretenida.

Y esa es la esencia de estas pruebas en las que la cabeza tiene más que decir que las piernas y en las que las personas tienen aún más que decir. Personas desconocidas hasta esos momentos pero que la carrera se encarga de unir y que durante unos instantes comparten camino, experiencias, miedos, proyectos y vida, y no hay nada más importante ni más grande que eso.

Tras 15 vueltas y 100,5 Km. (103 km según mi reloj) terminó mi participación con el tibial de la pierna izquierda muy tocado, los gemelos algo cargados, una ampolla en el dedo gordo del pie derecho y con una alegría y una satisfacción que superaban todas mis expectativas. Si a eso le añades el hecho de que mi mujer e hijos y mi hermano, que nos acompañó en las 4 primeras vueltas, pudieron llegar para verme terminar esa vuelta número 15, hicieron que la emoción fuera máxima y que debajo de las gafas de sol se pudieran ver unos ojos vidriosos producto de la emoción, la satisfacción, la fatiga y el sueño.

Mención especial a mi equipo formado en este caso por una sola persona, que desde las 07:00 estuvo apoyándome, dándome todo lo que necesitaba y sobre todo haciéndome reír cada vuelta que pasaba lo que me daba fuerzas para seguir una vuelta más.

A las once de la noche, después de 25 horas corriendo, únicamente quedaban en pie 6 corredores que se disputaban la victoria final. En la vuelta 25 se quedó Ignacio González, en la siguiente vuelta, la número 26, la representación de Portugal, Alexandre Andrade y José Monsanto, daba por finalizada su participación y la maltrecha rodilla de Ángel del Cerro del Bú le obligaba también a abandonar.

Los últimos siete participantes

La victoria quedaba ahora en manos de los dos gallegos, Luis Rodriguez y Dani Corvo que sin duda fueron los más fuertes durante toda la carrera. En la vuelta 27 Luis se dio por satisfecho y dejó vía libre para que Dani diera una última vuelta en solitario para conseguir, tal y como ya hizo en nuestra anterior carrera en La Parra, alzarse con la victoria final.

Fernando con el ganador y el asistente

En aquellos momentos terminaba también para nosotros una ultra que había durado aproximadamente 3 meses desde que habíamos decidido lanzarnos a la aventura de la organización de nuestra segunda carrera.

El cansancio, físico y psicológico hizo aparición en la segunda madrugada pero una vez más, los comentarios de los corredores, las caras de alegría, las sonrisas y las miradas cargadas de cansancio pero también de superación, hicieron que todas esas horas de preparación, días de visitas, noches frente al ordenador subiendo toda la información, reuniones, llamadas, gestiones, papeleos, etc, hubieran valido la pena. Nuestra mayor motivación siempre ha sido conseguir ver esos rostros de felicidad y sobre todo escuchar esa frase que es música para nuestros oídos: “El año que viene, vuelvo”.

Agradecer a todos los que nos han apoyado, empezando por el Ayuntamiento de Los Molinos que se volcó en el proyecto y a todos los establecimientos del pueblo que nos han abierto sus puertas, Doña Amparo Papelería, Carnicería Centro, Ferretería la Partida, Autobuses Francisco Heras, Pastelería Goidi, Cafetería La Parada, Marper, Panadería Antón y Carne y embutidos de la Cruz y Restaurante L´Italiano que un día recibieron la visita de un “loco” que quería organizar una carrera un poco rara en su pueblo y que lejos de asustarse por las ocurrencias de aquel personaje, decidieron confiar en él. El mismo agradecimiento a los de fuera del pueblo que también han confiado en nosotros, Paco pies de gato, Sport & Fit Center, Fisio Alpe y la marca de ropa deportiva Hoko y por supuesto a nuestro único voluntario, Miguel, por su ayuda, su implicación y su sonrisa para todos los corredores independientemente de la hora que fuera.

Por último, si alguien quiere añadir, comentar, criticar, aportar, agradecer, maldecir, contribuir o reprochar algo de manera constructiva estaremos encantados de escucharos y hacer todo lo posible para que la edición del año próximo todo salga un poquito mejor. Gracias a todos por leernos y ya sabéis: “Solo una vuelta más”.

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